Y el negocio sigue………

Si hacemos un repaso a la historia de la Humanidad, podremos ver que, desde que el ser humano está sobre la capa de la Tierra, la esclavitud, en sus variadas modalidades, ha estado presente.

Ya en tiempo de los Hititas, siguiendo por los Egipcios, los Griegos, los Romanos y cualquier otra civilización, se han surtido de esclavos para conseguir sus objetivos de dominio y económicos.

Aunque, en un principio, los esclavos se conseguían conquistando países y ganando batallas, en las cuales aquel que perdía o era conquistado, tenía muchas posibilidades de terminar sus días como esclavo de algún señor que lo hubiera conquistado o comprado.

Curiosamente, y aunque la progresía más recalcitrante, modelo Sánchez o Iglesias, lo ignore, en la América Hispana no se esclavizó a ningún indígena, el Rey Fernando, el 27 de diciembre de 1512, en la ciudad de Burgos, firmó las Ordenanzas para el tratamiento de los indios, que colocó a los naturales de aquellas tierras a nivel de los conquistadores españoles.

Pues sí, para disgusto de los Podemitas y Sanchistas y para regocijo, entre otros, de personajes como Echenique, sin cuya decisión de Fernando el Católico, seguramente hoy, no estaría en el Congreso de los Diputados, España fue el primer país abolicionista del mundo, aunque, en Roma, en la época del emperador Constantino, ya se suprimió la esclavitud.

A partir del siglo XVI, y ya que España no estaba por la labor de la esclavitud indígena, y debido a la fortaleza de la raza negra, las mentes pensantes de Europa y de las Américas, decidieron sumarse a la importación de gente de raza negra africana,

Los que eran expertos en la captura de gente negra en el continente africano fueron los musulmanes, que los vendían y distribuían por todo el orbe, disfrutando de unos generosos ingresos, por la gracia de Alá.

Portugueses, británicos, franceses, holandeses, estadounidenses y españoles recibieron remesas de esclavos negros, llevándose la palma Brasil con cerca de cuatro millones de negros esclavizados, seguido EEUU (3,9 millones) del imperio británico (2 millones) el francés (1,6 millones) y el español (1,5 millones). Si comparamos la extensión de los territorios  veremos el ansia de esclavos de los anglosajones.

Varios personajes españoles, se distinguieron por ser negreros que sacaron pingües beneficios  de este mercado como, por ejemplo, los antepasados de la familia de Arturo Más (adalid de la independencia de Cataluña) y algunos otros hombres de sonado prestigio, que han venido adornados por la procedencia de sus ingresos pretéritos.

Este tema daría para un repaso extensísimo de este episodio, pero vamos a ceñirnos a los tiempos presentes, ya que el negocio que permitió en otro tiempo amasar grandes fortunas, sigue en marcha y además con cambios sustanciales en la forma de hacerlo ¿Será la nueva normalidad?

Desde procelosos despachos, seguramente allende los mares o en paraísos fiscales de alta alcurnia, sociedades, supuestamente filantrópicas (sin careta, mafiosas), se dirige el tráfico de esclavos y que, curiosamente, sólo tienen un destino: Europa.

Siniestros personajes como George Soros, Bill Clinton, Obama, y sus colaboradores de la ONU, de la UE y de los distintos gobiernos del resto de mundo, sostienen y alientan este tráfico inhumano de personas, importándoles un carajo lo que ellos pregonan que alientan, salvar vidas humanas.

Con nombres rimbombantes como “Open Society” y con nombres casi poéticos como “Open Arms” (Brazos Abiertos) se dedican al negocio de los negreros de hace pocos siglos, aunque éstos, por lo menos, no ocultaban el nombre de lo que hacían.

Es un negocio rentable. Y no le importa si hay o no hay crisis, si la economía va mejor o peor (mejor les va si la economía flojea), Además, reciben subvenciones a manos llenas, de la ONU, de la UE, de los Gobiernos de los países, en nuestro caso, también de las Comunidades Autónomas, de los Ayuntamientos y de un sinfín de “Chiringuitos” que pululan por nuestros lares.

Por si fuera poco, en Burriana, atracan los barcos de tráfico de seres humanos, con el beneplácito y ayuda económica de nuestras autoridades, Se puede pensar que hasta sería posible que más de uno sacara tajada de este desatino.

Desde luego, los del barco no pierden un duro. Cobran entre 3.000 y 6.000 Euros a cada uno de los viajeros, cifra a añadir a las subvenciones que reciben y a los ingresos que no llegamos a percibir y que, seguramente los tienen bien escondidos.

Tienen rutas establecidas y puntos de recogida de los viajeros concertados. Se trata ya de un servicio “regular”, al que sólo le falta publicar sus horarios en una página web o montar un servicio de contratación y reserva “en línea”.

Juegan con sus viajeros y juegan con nosotros. ¿Todos los que llegan a nuestras costas están libres de enfermedades contagiosas? ¿No estamos soltando una bomba de relojería sanitaria en nuestro país?

Lo de negreros es el nombre correcto. ¡Qué casualidad que sólo aparezcan personas de raza negra en este tráfico inhumano! Igual se trata de un acuerdo con la OEA o una acción que no llegamos a siquiera, vislumbrar.

Mientras tanto, en España no hay dinero para las necesidades perentorias de los españoles. Pero sí para estas mafias y la cohorte inmensa de politicuchos que nos desgobiernan.

Y acabo con una pregunta al viento ¿Quiénes se benefician  y se forran a costa de este mercado negrero? Cómo decía al principio: El Negocio sigue.

Que no se me olvide, el cáncer de las autonomías sigue con su metástasis imparable. Pongámosle freno.

Luis Andrés Cisneros

 

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