¿Dónde están?

Mi capacidad de sorpresa ha sido prácticamente liquidada por la actuación de nuestra clase política, especialmente en los últimos años, pero me sigo preguntando donde y tras de qué se esconde mucha gente.

Ante los gravísimos hechos de ayer en la Universidad de Barcelona donde Cayetana Álvarez de Toledo, candidata del PP, fue insultada, escupida y casi agredida por una caterva de fanáticos separatistas, educados durante décadas en el sectarismo con nuestro dinero, uno no puede dejar de preguntarse, en primer lugar, que es de aquellos rectores que se erigían en guardianes de la libertad de expresión y el dialogo como base de la convivencia y la educación universitaria. Es una vergüenza que los rectores de nuestras universidades sean hoy cargos políticos al servicio del partido que les nombra y capaces de destruir lo más sagrado, el espíritu democrático de nuestra Universidad. No hace falta mirar lejos, solo hay que fijarse en nuestra UJI donde el sectarismo político del Gobierno de Valencia se ha instalado con todo su mobiliario y comisariado político.

Después del incidente, en el Parlamento Catalán, que debiera estar cerrado por golpista, se expulsó a los insultados mientras permanecían en sus asientos los golpistas agresores

¿Donde están las feministas “progres” de nuestra izquierda “democrática”? ¿Se imaginan la que estas hubieran armado si a alguien de la derecha se le ocurre intentar impedir un acto en la Universidad de, por ejemplo, Carmen Calvo?

Es fácilmente deducible para quién y por qué trabajan y se movilizan la mayoría, espero que haya alguna excepción, de las feministas de este país.

No solo ellas, uno de los diarios más importantes de España, “boletín oficial del PSOE”, no ha hecho ni tan siquiera mención del incidente.

Comprensible, cada día más, el crecimiento en intención de voto hacia VOX. Alguien, vamos digo yo, tendrá que meter en la cárcel a los golpistas que aún no se han sentado en el banquillo, alguien tendrá que cerrar la Generalitat Catalana, alguien tendrá que disolver el Parlamento Catalán, alguien tendrá que disolver los Mossos d’Esquadra, alguien tendrá que cerrar la embajadas catalanas en el extranjero y alguien tendrá que cerrar TV3. Digo alguien porque evidentemente el Gobierno actual y mucho menos su presidente, el “okupa” de Moncloa amigo de Otegi, lo va a hacer ya que sigue escondido detrás de asesinos y separatistas para conservar el sillón y el avión privado.

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